Lola

Lola tiene 84 años y una sonrisa que no entiende de adversidades. A lo largo de su vida ha demostrado una fortaleza admirable. Quedó viuda muy joven y, sola, sacó adelante a sus tres hijos con esfuerzo, dignidad. Trabajó en todo lo que pudo para sacar a su familia adelante, aunque muchos la recuerdan sobre todo como la entrañable buñolera del barrio, siempre cercana y generosa. Hoy, con movilidad muy limitada por su cadera, la DANA inundó su casa de agua y barro dañando sus muebles y pertenencias.

Lola necesita nuestra ayuda para reponer los muebles dañados y volver a tener un hogar digno y seguro. Cualquier aportación, por pequeña que sea, puede ayudar a devolverle la tranquilidad que tanto merece.

Antonio y Mº Carmen

Antonio, Maricarmen y su hija Yolanda forman una familia humilde de La Torre cuya vida cambió para siempre el día en que la DANA arrasó su hogar. Cuando el agua lo inundó todo, los tres se encontraban en casa junto a sus tres perros y sus pequeños pájaros. En cuestión de horas lo perdieron todo: muebles, recuerdos, pertenencias personales… su hogar.

Antonio, de 93 años, padece una parálisis parcial tras haber sufrido un ictus. Maricarmen lucha a diario contra una insuficiencia respiratoria, apnea del sueño y otros problemas físicos que limitan gravemente su movilidad. Yolanda, con solo 14 años, vivió aquella situación con una angustia tan profunda que aún hoy sigue intentando recuperarse del trauma.

Para Antonio, esta ha sido ya la tercera riada que ha vivido en su propia piel. En la devastadora riada de Valencia del 1954, perdió a su padre, una herida que le ha acompañado toda la vida y que hoy vuelve a abrirse con el recuerdo de lo vivido.

Antonio que es originario de Caravaca de la Cruz, es una persona de profunda fe y siempre ha llevado consigo la Cruz de Caravaca. Durante la inundación, la cruz que tenía en su casa fue una de las pocas cosas que se salvó, al quedar justo por encima del nivel que alcanzó el agua, convirtiéndose en un símbolo de esperanza en medio de la devastación.

A día de hoy, esta familia sigue muy lejos de poder retomar la vida que tenía antes de la catástrofe. Esta bonita familia no pide lujos ni grandes comodidades: solo recuperar lo esencial para vivir con dignidad y seguridad.

Vicente

Es un adorable octogenario que lo perdió todo en su pequeña casa de 70 metros cuadrados. A estas alturas aún está en proceso de arreglarla y pintarla para vivir allí.

Su sobrino, a pesar de su buena intención, no puede ayudarle todo lo que él quisiera, ya que también tiene una empresa que ha tenido que resurgir tras la DANA. Además, tiene una fractura vertebral que le dificulta para realizar trabajos.

Nuestro equipo de AUM ya ha comenzado con los trabajos de rascado y limpieza de paredes, pero el camino aún es largo y complicado: aparecen problemas de humedad que tienen que ser solucionados por profesionales. No obstante, seguimos ayudando a Vicente consiguiéndole los enseres que necesita.

Con un pequeño esfuerzo podemos hacer mucho.

Pura

Pura cumplirá 86 años a finales de diciembre de 2025. A su edad ha visto como la Dana del pasado 29 de octubre de 2024 destrozo su casa en Aldaia, el lugar donde ha vivido desde hace casi cuarenta años y que estaba, hasta ese día, llena de recuerdos de toda una vida: fotos de su marido, de su hijo, de sus nietos, además de tener todos los muebles que había en la vivienda hechos por su marido Justo, ya fallecido.

Desde ese fatídico día de octubre de 2024, ha tenido que vivir fuera de su casa y lejos de sus amigas y familiares. Aún hoy, más de 12 meses después de la tragedia, no puede volver a su casa ya que está aun en fase de reconstrucción y necesita equiparla.

Nos hemos propuesto que el nuevo año empiece con una alegría para ella y que pueda tener su casa de nuevo con muebles y con lo mínimo necesario para que vuelva a su pueblo, a su casa, a su hogar.

¿Nos ayudas?

Francisco

Francisco, de Horno de Alcedo, es un hombre que siempre ha trabajado en la huerta. La riada se llevó su casa, sus naranjos y toda la maquinaria que tenía para cosechar y sembrar, algo que le ha provocado mucho dolor porque su vida giraba en torno al campo.

La ola se lo encontró en su casa. Su hija, que vive puerta con puerta, le avisó que el agua venía y todos los vecinos de los bajos corrieron a refugiarse en un piso algo situado al final de la calle. A pesar de estar a tan poca distancia una casa de la otra, a Francisco no le dio tiempo a llegar y tuvo que quedarse cogido a una reja hasta que pudieron ayudarle.

Su casa ha sido ya reformada pero se ha gastado todos sus ahorros para estar tranquilo. También perdió la cosecha y todo lo necesario para seguir sembrando.

Necesita equipar su hogar para continuar con su vida.

Victoria y Enrique

Amelia vive con su hijo que está muy enfermo.

Tiene una pensión baja y, para poder vivir, cuida a un señor más mayor. La riada la encontró en el piso del señor que cuida pero su hijo estaba en casa y consiguió refugiarse en el altillo.
Con las ayudas recibidas y el dinero del seguro del coche que ya no volverán a comprar, han conseguido hacer la reforma de la casa.

Ahora necesitan equiparla ya que tienen cosas donadas en muy mal estado.

María Rosa

Amelia vive con su hijo que está muy enfermo.

Tiene una pensión baja y, para poder vivir, cuida a un señor más mayor. La riada la encontró en el piso del señor que cuida pero su hijo estaba en casa y consiguió refugiarse en el altillo.
Con las ayudas recibidas y el dinero del seguro del coche que ya no volverán a comprar, han conseguido hacer la reforma de la casa.

Ahora necesitan equiparla ya que tienen cosas donadas en muy mal estado.

Meli

Amelia vive con su hijo que está muy enfermo.

Tiene una pensión baja y, para poder vivir, cuida a un señor más mayor. La riada la encontró en el piso del señor que cuida pero su hijo estaba en casa y consiguió refugiarse en el altillo.
Con las ayudas recibidas y el dinero del seguro del coche que ya no volverán a comprar, han conseguido hacer la reforma de la casa.

Ahora necesitan equiparla ya que tienen cosas donadas en muy mal estado.

Ascensión

Como muchísimos otros vecinos de Parque Alcosa, Ascension llegó a este barrio de Alfafar en los años 60 procedente de Hoya Gonzalo (Albacete). Y, aunque su vida no fue del todo fácil, siempre peleó para sacar adelante a su familia como una buena matriarca.

Siempre cuidó con mucho cariño y mimo su casa, sus muebles, sus libros y en general todo lo suyo. Ascension tenia en perfecto estado los muebles de siempre, los de toda la vida, pero la Dana no reparó en eso y los mojó y ensució sin piedad.

El agua y el barro deterioraron la gran mayoria de sus pertenencias. Ascension, haciendo gala de su humildad, ha intentado limpiar con mucho empeño todos los muebles pero no ha sido suficiente…

Desde Adopta un mayor queremos ayudarla a que tenga muebles nuevos y su casa vuelva a ser lo preciosa que era. Vamos a empezar por conseguirle una butaca eléctrica para que pueda retomar su afición preferida: la lectura. ¿Nos ayudas?

Pepa

Pepa tiene 74 años y una gran pena por todo lo vivido durante la riada.

A pesar de que su casa ya está arreglada y ha vuelto a vivir en ella, aún necesita terminar de equiparla.

Sus familiares y amigas la están ayudando y nosotros también lo haremos.